Mi testimonio

No es tu vergüenza, es tu testimonio.
No hace mucho entendí esto y aún me cuesta porque me avergüenza mi pasado pero no me parece coherente subir esto y no contar mi testimonio por vergüenza y creo que Dios me está moviendo a hacerlo.

Toda mi vida crecí en una familia cristiana, siempre me hablaron acerca de los milagros de Dios, de Su perdón, de la Salvación pero para mi no tenía sentido, lo respetaba e incluso en debates del colegio entre ateísmo o cristianismo lo defendía pero no tenía una relación con Dios o conocimiento alguno de Dios para ganar esos debates, siempre dije que era cristiana aunque no sabía quien era Dios. Cuando tenía unos 9 años fui a la casa de una amiga, vimos pornografía, ¿Dos niñas de 9 años viendo pornografía? Si. ¿No les daba asco? No, el pecado te atrapa en cualquier presentación. Durante mucho tiempo así pasó, cada vez era más seguido pero la culpa era más grande porque yo sabía que estaba mal, yo sabía que si existía Dios y me estaba viendo, sabía que Él no estaba orgulloso de mi, sabía que mis papás iban a estar decepcionados de mi, sabía que no estaba siendo ejemplo, me sentía sola, sentía que era la peor basura, sentía asco por mi misma, me sentía culpable, a tal punto que quise acabar con mi vida muchas veces, me golpeaba, un día entré un cuchillo al baño y quise acabar con mi vida pero Dios apareció, si mi hermana no hubiera golpeado la puerta en ese momento yo no estaría aquí. Después de un tiempo, había una reunión especial en la iglesia y fui, ese día me quebranté, me arrodillé, le rogué a Jesús que si era real, que cambiara mi vida y me perdonara, en ese momento lo vi, vi como Jesús se acercaba a mi, se hacía a mi lado en el piso, me abrazaba y me decía que me perdonaba y así es como realmente empecé una vida con Jesús; no me enorgullece mi pasado, me da asco, pero gracias a eso, gracias a la culpa que trajo ese pecado y la libertad que trajo Jesús fue que pude conocerlo y creer en Él y hoy puedo decir que caminar con Él ha sido la mejor decisión de mi vida y soy testimonio vivo de que Dios existe y puede darle sentido a la vida.
Yo no era digna de su gracia, digna de su perdón, digna de que le diera sentido a mi vida, no era digna de que transformara mi vida, no era digna de mi familia, no era digna pero por su gracia, por su amor, por su perdón y por su sacrificio es que estoy viva.
No se si alguien vaya a leer esto hasta el final pero lo último que quiero decir es que si Dios pudo cambiar mi vida, también puede cambiar la tuya.

Comentarios

  1. No sé cómo terminé en este Blog, pero GRACIAS por compartir esto. Te entiendo, te admiro y salgo ministrado de esta lectura, creyendo que Dios puede hacer algo nuevo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario